viernes, 10 de mayo de 2019

MANIFIESTO DE MI FE


Como no hago parte de la polarización política actual, ni tampoco espero me cuenten entre quienes "rezan" para que los gobiernos del mundo que no son de sus afectos ideológicos, y a este actual de Duque, fracasen o le vaya mal en temas esenciales de la economía y lo social.

Lo que si coincido con muchos para bien de nuestra salud emocional es de ignorar gran parte de la actualidad noticiosa de la prensa nacional y regional.

Porque cada quien pone su confianza y oye y gobierna con sus séquitos y semejantes que lo ayudaron a su elección; y así es la lógica de la democracia.

Pero esa falsa promesa de campaña de Duque de unirnos como país, se le hace trizas cada vez que él y su gobierno se ensañan y se desgastan inútilmente queriendo ponerle la zancadilla al funcionamiento de la Justicia Especial para la Paz.  

Esperamos que lo que le resta de su gobierno, para bien de su promesa electoral, también le oiga consejos a muchos independientes y experimentados que no hacen parte de la inane polarización.

Y por la misma línea de la reflexión y por la trascendencia social; seguro quienes me leen con permanencia les da la impresión que en mis artículos se le viene “cantando la tabla” a muchas cosas insulsas, ya ordinarias y rutinarias de la vida pública, lo concerniente a la participación ciudadanía en democracia y la política misma. 

Es cierto. Y es que cuando le interesa el bienestar y la seguridad de uno, así es ella de insistente y se manifiesta con determinación. La fe. 

Y la fe que describo ya hace parte de la vida cotidiana de uno -hablo en plural queriendo favorecer a otros- y se convierte como una Madre o un Padre en nuestra vida, así parecido en cuanto a perseverar y dar sermones se refiere: Haz esto. Eso no. Cuidado con eso o aquello. Así con absoluta seguridad nos cuida y alienta.

Y a ti que me lees, anhelo que sea semejante a la tuya también. Porque este es el principio fundamental de realizar mi primer libro con tal de llegar hasta cada rincón del país, a padres, madres e hijos campesinos, esencialmente.
Sus hijos que la cruenta guerra los presenta como carne de cañón de guerrillas, paramilitares y narcotraficantes.

Fe cristiana que siempre prefiere encontrar los medios posibles para buscarle el bienestar a los demás, inclusive primero a ellos que a uno mismo. Contradictoria. ¡Porque es aquí donde la carne humana quiebra en su lógica y su esencia! Oye, asegura lo tuyo. Te exige discriminadamente el mundo. 

Pero ella. Si nuestra fe: No es para nada egocéntrica, infame, jactanciosa y todos los distintivos y sinónimos que se puedan asemejar a los hechos sociales insensibles que generan comezón de hambre y violencia. 

Consejo papal: Todas las mañanas, Dios nos busca allí donde estamos y nos invita a alzarnos, a levantarnos de nuevo con su Palabra, a mirar hacia arriba y a creer que estamos hechos para el Cielo. 

2 Corintios 3:3 Siendo manifiesto que somos carta de Cristo redactada por nosotros, no escrita con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de corazones humanos.

viernes, 3 de mayo de 2019

DESECHANDO PARADIGMAS

Va a sonar exagerado, pero no estoy muy lejos de la crucificada realidad de muchos; ya que como transeúntes en la ciudad de Barranquilla, somos testigos que de metro a metro en los sitios más concurridos hay un vendedor ambulante desafiando el intratable clima Caribe. 

Y si sales o entras de un Centro Comercial o un Supermercado, hay una mano extendida de hombres y mujeres acompañados en muchos de ellos por infantes vendiendo artículos de consumo y suplicando por la compra de un dulce o en su defecto por la compasión a una moneda limosnera.

Y es muy difícil para uno ayudarlos económicamente a todos, como tampoco, imposible desde nuestra conciencia también ignorarlos a ellos. Ser uno un súper magnate para socorrerlos. Uno sueña. Mientras ellos desesperan.

Y mientras tanto en la otra cara de la moneda social vemos hechos bochornosos enviados para el resto del mundo, ellos legisladores con la comodidad de sus prósperas alacenas, los vemos y los oímos en medios de comunicación y en redes sociales. 

Si, son dos líderes políticos que deberían legislar en pro de la prosperidad nacional, sino que exportan la vergüenza en el “ilustre” recinto del Senado de la República insultándose sobre sus dudosos pasados de polémicos hechos electorales, judiciales, políticos y casos de gerencia pública. 

Y de lejos sabemos que en sus venas carnales y su corriente política corre más el desquite del uno contra el otro, y donde es más fácil reconciliar al tigre y al león en la selva, que verlos a ellos en la "civilización" públicamente reconciliados.

Y en sus vanidades irreconciliables mucho menos tienen el coraje de trabajar unidos por el bien del país. Sino más bien, seguiremos viéndolos y oyéndolos desearse el mal más que el bien. 

Y se imaginan ellos mismos y también de paso a sus áulicos contradictores en un presente futuro verse el uno al otro en la cárcel en el menor de los casos, o muertos, quien sabe, por el mismo deseo en la ira de sus extremos ideológicos.

Y de la misma crispación da grima ver que un gran grueso de la ciudadanía, ya conquistados por cada uno de ellos por su elocuencia intelectual, conciudadanos que esperan que del ganador entre estas dos incontenibles contiendas iracundas salga el gran libertador social y el sabio precursor de la prosperidad económica nacional.

Y mientras el signo milagroso del ganador no ocurre, aquellos que se encuentran con desazón de hambre y de "rodillas" con la mano extendida, seguirán en su insolvencia económica, y su creíble esperanza es encontrarse en las calles a muchos nobles limosneros transeúntes en las ciudades colombianas.

Y queriéndolos yo animarlos, y aunque parezca intrépida mi fe escrita y sin obras sociales que mostrar, sabiendo que el bochorno político carcome nuestra impotencia patriótica. 

Pero el desánimo social no es mi norte. Ni mucho menos hago parte de esta estéril polarización.

Consejo papal: Si nuestros corazones se abren a la misericordia, si sellamos el perdón con un abrazo fraterno, proclamamos ante el mundo que es posible vencer el mal con el bien.

1 Samuel 10:6 Entonces el Espíritu del Señor vendrá sobre ti con gran poder, profetizarás con ellos y serás cambiado en otro hombre.



viernes, 26 de abril de 2019

UN RELATOR DE PAZ

Estupefacto, definición: Que está muy sorprendido, asombrado o desconcertado ante algo poco habitual, y no comprende lo que pasa ni sabe cómo reaccionar.

Me es casi probable que muchos de mis lectores recientes y antiguos, intuyo últimamente han quedado así; estupefactos ante el desarrollo de las mas recientes declaraciones de mi fe escrita y su acompañamiento Bíblico.

¡Claro que los entiendo y los comprendo! Pero yo llevo dos décadas completas experimentando y cultivando cosas “raras” como estas y otras más inéditas.

Como tampoco no quedé estupefacto al escuchar la entrevista de un periodista a un relator fotográfico sobre imágenes recogidas durante el macabro y cruento conflicto armado en Colombia.

Y voy aprovechar parte de su contenido para relatarlo en este editorial y, desde luego, haciéndoles unas apreciaciones mías de lo más reciente y de lo poco que conozco de este funesto conflicto.

Entre sus apartes relata el fotógrafo que si los hijos de los mandatarios van a las filas de la Fuerza Pública aparecerían más en las portadas de las revistas más famosas; y yo le agrego, que entre sus dotaciones militares seguramente no tendrían botas pantaneras.

Y dice el relator que otros hijos de expresidentes se hacen multimillonarios con el favor del Estado colombiano, conociendo de manera confidencial y privilegiada la inversión pública privada, sabiendo ellos en dónde irían dirigidos los grandes negocios macro económicos de sus gobiernos.

Continúa contando el fotógrafo colombiano, Jesús Abad, a quien le atribuye todo lo pavoroso de la guerra a la clase política corrupta y que han convertido a nuestra sociedad entre clasistas y racistas.

Y sigue alegando que los medios de comunicación se han dedicado a entrevistar comandantes del ejército, guerrilleros y paramilitares, y no a los campesinos que reclutan para la guerra y a los demás restantes que producen en el campo nuestros alimentos y cuidan los bosques.

Remata diciendo el fotógrafo relator de imágenes de esta guerra, que este es un país de creyentes, mayoritariamente católicos, alega. Que son fervorosos cristianos en persona de soldados, policías, guerrilleros, paramilitares y de bandas criminales, pero es en donde más se violan los mandamientos sagrados, en especial el quinto: el NO matarás; y que la Iglesia se ha quedado inmóvil ante tanta barbarie. 

Pero a este relator le faltó en su ojo fotográfico un dato pavoroso acerca del fervor religioso; en donde a esa misma clase dirigente que el acusa como coautora de nuestra historia criminal, ellos mayoritariamente creyentes y “democráticos” a ellos mismos los vemos periódicamente en los principales medios de comunicación visuales del país, entrando y saliendo de diferentes cultos religiosos.

Son fervientes ellos dobladores de rodilla y “dadores alegres” en los grandes y diversos templos del país. Concluyo.

Cuando yo digo que en mi fe cultivo pensamientos “raros” es que contemplo mi fe y luego la escribo, esforzándome por ser un relator para una resurrección social en medio del largo cruento conflicto.

Exhortación papal: ¡Hoy contemplamos la tumba de Cristo vacía y escuchamos las palabras del ángel

Isaías 26:3 Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, porque en ti confía.

viernes, 19 de abril de 2019

SOBRE ESTA MI FAMA

Ni escandalizarme ni vanagloriarme por la titularidad de este artículo sin tener ahora un reconocimiento por alguna obra social literaria de gran impacto. Pero si es mi anhelo. Y si es mi prioridad.

Porque, absolutamente todos, por nuestra mente hemos pretendido llegar, de alguna manera a la fama y alcanzar sueños de conquista. ¡Todos lo hemos soñado!

Pero con veracidad investigativa queda comprobado que los grandes sueños en más de un 90 por ciento nunca llegan a materializarse, y aun más de este porcentaje, los soñadores no podemos o no tenemos los medios de comunicación para hacerlo público.

Y si en la vida secular queremos o pretendemos ser famosos en cuanto a reconocimientos se refiere, como deportistas, músicos o profesionales de la ciencia o la tecnología entre muchas labores.

En lo místico muchos tenemos pretensiones soñadoras similares, ya ungidos desde la tina bautismal llamados para realizar labores de: maestros, reyes y profetas; reconfirmados en Efesios 4:11.

Entonces dicho lo anterior místico, y si alguna de esta, dos o tres de estas manifestaciones de signos de la divinidad entran a ser parte del rol de nuestras misiones; ¿Por qué han de escandalizarnos?

Sobre la titularidad de este artículo, destapo mis cartas misioneras como laico, en que mi rol vocacional en nada tiene que ver con otros roles importantes como miembro general de la Iglesia.

Sino que mi competencia de fe es todo lo relacionado a opinar constructivamente sobre los quehaceres sociales, lo político y su administración pública.

Porque, aunque vengamos designados con nuestros dones dados según lo manifestado a la Iglesia: 1 Corintios 12:28; léase también: 1 Corintios 12:18 Ahora bien, Dios ha colocado a cada uno de los miembros en el cuerpo según le agradó. 

Y dada a su custodia, allá, en la Iglesia, se encuentran dignatarios que con conocimiento e inteligencia pastorean a quienes hacemos parte de esta comunidad, dícese en; Jeremías 3:15. 

Y yo, seguiré bajo este ordenamiento de la fe bautismal; a manera singular, y así dócil como en mi inocencia de niño fui presentado al sacerdote de turno para ser ungido en el ritual salvífico del bautismo en la custodia tradicional y convicción de la fe católica de mis padres. 

Padres que por gracia de Dios reinan en vida.

Yo, aunque ya un poco adulto, con criterio propio y con autonomía para elegir y discernir, así mismo como aquel niño obediente estaré siempre bajo el ordenamiento jerárquico, el criterio de comunidad y el escrutinio dogmático del Tribunal Eclesiástico de la misma Iglesia Católica.

Yo como laico, ahora refrendo y defiendo públicamente el único ritual bautismal cristiano desde nuestra infancia y, pongo a su consideración y estudio, a esta misma Iglesia, esta mi fe pública, fe escrita desde un ayer, desde hoy y lo que ha de escribirse.

Yo, ahora que no tengo tiempo libre para el desánimo, sigo teniendo en mi conciencia una fe que arde en una llama espiritual que no se puede consumir jamás.

Isaías 42:1-7 (…) No clamará ni alzará la voz, ni hará oír su voz en la calle. No acabará de romper la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente.